25 de abril de 2025
25 de abril de 2025

Afrontar una cirugía por cáncer de próstata no es sencillo para ningún hombre. Más allá del diagnóstico, muchas veces el miedo se enfoca en las consecuencias: perder la función sexual, no volver a sentir el cuerpo igual, no reconocerse. Es un miedo silencioso pero profundamente humano.
Esto tiene una base médica clara: la glándula prostática está situada junto a los nervios responsables de la erección, por lo que una intervención quirúrgica imprecisa puede comprometer seriamente la vida sexual del paciente. A eso se suma la preocupación por la continencia urinaria, otro aspecto que afecta directamente la calidad de vida.
Desde UROGY, clínica urológica con sede en Sevilla, lo saben bien. Por eso han apostado por combinar el uso del sistema robótico Da Vinci con un equipo de especialistas de alto nivel, lo que ha permitido alcanzar una tasa de conservación de la función eréctil superior al 80% y una recuperación de la continencia urinaria en el 98% de los casos tratados.
“La cirugía robótica ha supuesto un cambio radical. Nos permite actuar con una precisión milimétrica, respetando estructuras clave para la vida sexual del paciente. Pero el robot no opera solo. La experiencia del cirujano es decisiva para obtener estos resultados”, explica el Dr. Manuel Gutiérrez, especialista en urología de UROGY.
En un país como España, donde el cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres -con más de 29.000 casos nuevos al año, según la Sociedad Española de Oncología Médica-, apostar por este tipo de soluciones es más necesario que nunca.
La imagen de un robot operando en solitario es una realidad. El sistema Da Vinci, utilizado por el equipo médico de UROGY, es una herramienta avanzada, pero quien dirige la cirugía es siempre el especialista. Detrás de cada movimiento del brazo robótico está la decisión consciente y entrenada de un cirujano altamente cualificado.
“En cirugía urológica, cada milímetro cuenta. Los nervios que controlan la erección están pegados literalmente a la próstata, y hay que tener un conocimiento quirúrgico avanzado para protegerlos”, destaca el Dr. Gutiérrez. “Lo que hace Da Vinci es facilitarnos una visión aumentada y una precisión de movimientos que, manualmente, sería imposible igualar.”
El equipo médico de UROGY ha realizado numerosas intervenciones robóticas en casos de cáncer de próstata, con resultados altamente satisfactorios. Su enfoque combina la tecnología con una filosofía centrada en el paciente: intervenir con eficacia sin perder de vista lo que está en juego a nivel físico, emocional y relacional.
Gracias a esta integración entre conocimiento médico y tecnología de vanguardia, UROGY se ha convertido en un centro de referencia en Andalucía en el tratamiento robótico del cáncer de próstata, con pacientes que llegan desde diferentes provincias atraídos por su enfoque integral y resultados demostrables.
La cirugía robótica aplicada a la próstata no solo se mide en términos de eliminación del tumor. También en la capacidad de preservar lo que realmente importa para la vida después del cáncer: la capacidad de controlar la orina, mantener relaciones sexuales satisfactorias y recuperar una vida normal.
Una intervención que no respeta estas funciones puede dejar secuelas duraderas. De hecho, una de las mayores preocupaciones de los pacientes tras la cirugía es la incontinencia urinaria, que afecta directamente a la autoestima y la vida social. En ese sentido, la cirugía robótica con Da Vinci, en manos de cirujanos especializados, ha demostrado ser una solución segura y eficaz.
“Una de nuestras mayores satisfacciones es ver cómo nuestros pacientes recuperan su vida con plenitud”, afirma el equipo de UROGY. “En muchos casos, conservan la función eréctil, la sensibilidad orgásmica y logran una continencia total en pocas semanas. Eso no tiene precio.”
Es importante matizar, explica el Dr. Gutiérrez, que “tras la extirpación de la próstata, el eyaculado desaparece -ya que la glándula es la responsable de producir gran parte del líquido seminal-, pero esto no está relacionado con la pérdida de placer ni con la capacidad de tener relaciones sexuales plenas”. El orgasmo se mantiene. Y eso, para muchos, es lo que les devuelve la tranquilidad tras el tratamiento.
En tiempos donde el cáncer de próstata sigue siendo una sombra que crece en silencio entre los hombres, contar con opciones como las que ofrece UROGY no solo significa tener una alternativa médica más avanzada. Significa, también, recuperar la esperanza de volver a sentirse uno mismo.
