Los mayores de 65 lideran el aumento de enfermedades de transmisión sexual en Andalucía

Los mayores de 65 lideran el aumento de enfermedades de transmisión sexual en Andalucía

  • Las infecciones por sífilis y gonorrea han aumentado un 215 % en personas mayores de 65 años en Andalucía en los últimos cinco años.

  • Tres de cada cuatro nuevos casos de ITS afectan a personas mayores que han iniciado nuevas relaciones afectivas, muchas veces sin el uso de métodos de protección ni información actualizada sobre salud sexual.

  • “Vivir más años también implica cuidarse mejor: la prevención y los chequeos urológicos deben formar parte del autocuidado a cualquier edad”, Dr. Edwing Romero, urólogo de UROGY.

Envejecer ya no es sinónimo de apagarse, ni en lo emocional ni en lo sexual. Cada vez más personas mayores de 65 años mantienen una vida íntima activa, libre y plena. Sin embargo, esta revolución silenciosa de la madurez no ha venido acompañada del mismo nivel de concienciación en materia de salud sexual. El resultado es preocupante: en solo cinco años, las infecciones de transmisión sexual (ITS) entre mayores de 65 se han disparado en Andalucía, con Sevilla como epicentro del repunte. Los datos hablan por sí solos: un 215 % más de casos, con sífilis y gonorrea a la cabeza.

Este fenómeno no es casual. La mayoría de nuevos contagios se concentran en personas que, tras enviudar o divorciarse, han iniciado nuevas relaciones de pareja. La apertura emocional es una gran noticia, pero suele ir acompañada de un gran olvido: el preservativo y los controles médicos siguen siendo igual de importantes a cualquier edad. “Vivimos más años y queremos vivirlos con plenitud, también en lo afectivo y sexual. Pero no podemos olvidar que la prevención sigue siendo clave”, apunta el Dr. Edwin Romero, urólogo de UROGY, clínica especializada en urología avanzada con sede en Sevilla.

Desde UROGY, los especialistas coinciden en que el reto no es frenar el deseo, sino acompañarlo con información, prevención y un enfoque médico libre de juicios. “Se rompe el tabú de la sexualidad en la madurez, pero no siempre va acompañado de educación sexual actualizada ni de controles urológicos preventivos”, alerta el Dr. Romero. Por eso, en UROGY apuestan por una atención cercana y profesional que ofrezca pruebas específicas para la detección precoz de ITS en adultos a partir de 60 años, en un entorno respetuoso y seguro. Porque cuidarse no tiene edad, y porque seguir disfrutando de la vida también es una cuestión de salud.

Nuevas parejas, viejos riesgos

El 75 % de los nuevos casos de ITS se producen en mayores que han iniciado nuevas relaciones de pareja tras un divorcio o viudedad. La mayoría desconoce que el riesgo de infección sigue existiendo y que el uso de preservativo continúa siendo la principal barrera frente a las ITS. “La libertad afectiva es un avance indiscutible, pero necesita ir de la mano de responsabilidad y conocimiento”, insiste el Dr. Romero. “El problema es que muchos creen que, pasada cierta edad, ya no hay riesgos. Y sí los hay.”

Hoy, muchas personas mayores tienen la valentía de rehacer sus vidas, abriendo las puertas a nuevas historias personales y vínculos íntimos. Lo que no siempre llega con ese nuevo comienzo es la educación sexual adecuada a esta etapa vital.  La falsa creencia de que las ITS son un problema de jóvenes o personas en edad fértil, impide a muchos mayores tomar precauciones, y eso se traduce en cifras: la mayoría de los nuevos contagios se producen entre los 65 y los 80 años. Es decir, hay más deseo, pero también más desconocimiento.

Para los profesionales de UROGY, la clave está en hablar sin tapujos y en ofrecer herramientas reales. “El aumento de la esperanza de vida exige nuevos hábitos de prevención y chequeos urológicos a cualquier edad”, subraya el especialista. El desafío, asegura, es doble: concienciar sin culpabilizar y garantizar que cualquier persona, a cualquier edad, tenga acceso a revisiones periódicas, pruebas de ITS y asesoramiento urológico integral. Una atención adaptada, empática y sin estigmas.

Por eso, desde la clínica animan a las personas mayores a consultar sin miedo, a incorporar el chequeo urológico como parte de su rutina de salud y a vivir esta etapa con la misma responsabilidad con la que afrontan cualquier otro aspecto de su bienestar. “Es fundamental que las personas mayores no solo se cuiden, sino que también se sientan cuidadas”, afirma el Dr. Romero. En UROGY lo tienen claro: la salud sexual no se jubila.