Uno de cada dos hombres andaluces sufre problemas urológicos debido a su peso

Cáncer de próstata: señales de alerta y detección temprana

En Sevilla, el 60% de los hombres padecen problemas urológicos sin saber que su estilo de vida puede estar detrás de ellos. La obesidad causa disfunción eréctil, incontinencia urinaria y problemas de próstata. De hecho, el cáncer de próstata es más agresivo y complicado de tratar en hombres con exceso de peso.

En Sevilla, la vida social gira en torno a la calle. Al sevillano le gusta disfrutar del buen tiempo, compartir momentos con amigos y allegados y, cómo no, en ocasiones, acompañarlo con una cerveza, una tapa o un buen desayuno. Esta forma de vida, tan arraigada, tiene muchos beneficios, pero también puede influir en nuestra salud sin que nos demos cuenta. 

No es casualidad que cada 4 de marzo se conmemore el Día Mundial contra la Obesidad, una fecha establecida por la Federación Mundial de la Obesidad en 2015 para sensibilizar sobre esta enfermedad crónica, cuyo impacto va más allá de lo que solemos imaginar. Y es que, a veces, pasamos por alto que ciertos hábitos, cuando se vuelven rutina, pueden acabar pasándonos factura. Y no solo hablamos de colesterol o diabetes, sino de algo de lo que poco se habla: la salud urológica.

El 60% de los hombres andaluces tiene sobrepeso u obesidad, y en Sevilla el panorama no es diferente. “Tenemos una forma de vida que favorece la socialización en torno a la comida y la bebida. Y claro, eso tiene consecuencias en los hábitos alimenticios de la población”, explica el Dr. Antonio Ortiz, especialista en urología de UROGY Clínica de urología. 

“Aquí nadie dice que haya que renunciar a la gastronomía de nuestra tierra, pero el problema es cuando los excesos en materia  de alimentación se convierten en la norma y no en la excepción”, afirma el urólogo, que añade: “la moderación es la clave para evitar problemas de salud que, la mayoría de las veces, pueden aparecer cuando menos te lo esperas”.

Problemas urológicos derivados de la obesidad

Y es que la obesidad no solo afecta al colesterol o la tensión, sino que también puede generar problemas que los hombres muchas veces no relacionan con su peso. Uno de los más comunes es la disfunción eréctil. “Muchos pacientes llegan a consulta preocupados porque su vida sexual ya no es la misma y no saben por qué. Y cuando analizamos su estado de salud, el denominador común suele ser el mismo: sobrepeso, mala alimentación y vida sedentaria”, explica el Dr. Ortiz. De hecho, los hombres con obesidad tienen hasta un 50% más de probabilidades de sufrir disfunción eréctil, debido a problemas vasculares y hormonales que afectan el flujo sanguíneo.

Pero los efectos en la salud de la obesidad  no acaban ahí. El exceso de grasa también está relacionado con el agrandamiento de la próstata, lo que provoca ganas constantes de ir al baño, dificultades para orinar y molestias que pueden llegar a ser muy incapacitantes. “Es el típico caso del hombre que no puede hacer una actividad tan simple como ver un partido de fútbol sin levantarse tres veces al baño. O que debe levantarse varias veces en la noche. Y eso no es normal”, advierte el especialista.

Otro de los efectos colaterales de la obesidad es la incontinencia urinaria, un problema que muchos hombres prefieren esconder, pero que afecta seriamente su calidad de vida. La presión que ejerce el peso sobre el abdomen y el suelo pélvico puede provocar pérdidas de orina que van desde pequeñas gotitas hasta escapes más molestos. “Es algo que incomoda, que avergüenza, y que hace que muchos hombres cambien sus rutinas sin darse cuenta. Se acostumbran a vivir con ello, pero no debería ser así”, añade Ortíz.

Por si fuera poco, la obesidad también está relacionada con un peor pronóstico en el cáncer de próstata. No es que el sobrepeso lo cause directamente, pero sí se ha demostrado que en hombres obesos la enfermedad suele ser más agresiva y difícil de tratar. 

En Sevilla, donde uno de cada dos hombres tiene sobrepeso u obesidad, los urólogos insisten en que es fundamental cambiar de hábitos antes de que el problema se convierta en una complicación de salud seria. “No se trata de dejar de disfrutar de la vida, ni de hacer dieta extrema, sino de encontrar un equilibrio. La tapita, sí. La cervecita, también. Pero con moderación. Y sobre todo, moverse más, cuidar la alimentación y, muy importante, hacerse revisiones urológicas de forma periódica”, subraya Ortíz.

No esperar a que sea tarde

La mejor forma de evitar estos problemas es la prevención. “Perder sólo un 5-10% del peso corporal ya puede marcar la diferencia en la salud urinaria y sexual”, explica el Dr. Ortíz. Mantener una vida activa y una alimentación equilibrada ayuda a mejorar la circulación, reducir la inflamación y proteger la salud prostática. Pero además del ejercicio y la dieta, los especialistas insisten en la importancia de las revisiones médicas.

“Muchos hombres solo acuden al urólogo cuando el problema ya es grave, y eso es un error. Es fundamental prestar atención a las primeras señales: levantarse varias veces por la noche a orinar, sentir un chorro débil, tener escapes involuntarios de orina o notar una bajada en el rendimiento sexual. Estos síntomas pueden parecer leves al principio, pero si se dejan pasar, acaban empeorando con el tiempo”, advierte el doctor.

Desde clínicas especializadas como UROGY, los especialistas insisten en que el diagnóstico precoz es clave para evitar complicaciones. “No se trata solo de imagen o estética, sino de calidad de vida. Cuidar la salud ahora significa vivir mejor y con menos limitaciones en el futuro”, concluye el Dr. Antonio Ortiz. Porque al final, el objetivo no es solo vivir mucho, sino vivir bien.