10 de junio de 2025
10 de junio de 2025

Cada 11 de junio, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, se reabre una conversación tan urgente como necesaria: la salud masculina y el impacto silencioso de uno de los tumores más frecuentes entre la población masculina. Aunque durante décadas fue un tema tabú, hoy la ciencia y la medicina le han dado la vuelta a la narrativa. La esperanza ya no está en el futuro, sino en el presente, donde Sevilla se convierte en testigo directo de una auténtica revolución tecnológica en el tratamiento de esta enfermedad.
Más de 6.000 andaluces son diagnosticados cada año de cáncer de próstata, una cifra que lo convierte en uno de los tumores con mayor prevalencia en la región. En Sevilla, cerca de 1.000 nuevos casos anuales colocan a la provincia entre las de mayor incidencia junto a Málaga y Cádiz. La buena noticia es que nunca antes el arsenal terapéutico ha sido tan preciso y tan eficaz como ahora.
El desarrollo de nuevas tecnologías ha supuesto un giro decisivo en el abordaje de esta enfermedad. Mientras hace apenas una década la única opción posible en muchos casos era la extirpación total de la próstata mediante cirugía abierta, hoy los tratamientos se apoyan en herramientas que reducen el riesgo de efectos secundarios, acortan los tiempos de hospitalización y mejoran sensiblemente la calidad de vida del paciente.
Así lo explica el doctor Antonio Ortiz, especialista de la clínica UROGY en Sevilla: “Estamos ante una nueva era en el tratamiento del cáncer de próstata. Gracias a sistemas como por ejemplo, la cirugía robótica Da Vinci, podemos realizar intervenciones con una precisión milimétrica, preservando estructuras clave que antes se veían comprometidas con técnicas más invasivas”.
La ciencia ha abierto nuevas puertas en el tratamiento del cáncer de próstata. Lo que antes requería incisiones amplias y largas recuperaciones, hoy se resuelve con robótica, láseres o ultrasonidos. Sevilla se ha convertido en una de las ciudades donde estos avances se aplican diariamente, mejorando no solo los resultados oncológicos, sino también la calidad de vida del paciente.
La joya de la corona en el tratamiento del cáncer de próstata es, sin lugar a dudas, la cirugía robótica Da Vinci, que permite extirpar la glándula prostática afectada minimizando el daño a nervios y tejidos colindantes. El resultado: una drástica reducción de complicaciones como la incontinencia urinaria o la disfunción eréctil.
No obstante, no es la única opción que ha cambiado la realidad de los pacientes. Otros tratamientos como la terapia HIFU (ultrasonido focalizado de alta intensidad), se han incorporado a la práctica clínica para abordar casos localizados o síntomas obstructivos con una agresividad mínima.
“Con la terapia HIFU podemos aplicar energía térmica de forma selectiva sobre el tumor sin necesidad de incisiones”, señala el doctor Antonio Ortiz. “Esto no solo evita complicaciones quirúrgicas, sino que también permite tratar a pacientes que, por edad o patologías previas, no podrían afrontar una cirugía convencional”.
Por otro lado, la biopsia por fusión de imágenes representa una de las mayores revoluciones en el terreno del diagnóstico. Combinando resonancia magnética y ecografía en tiempo real, esta técnica mejora la capacidad para localizar tumores de alto riesgo que podrían pasar inadvertidos con las pruebas tradicionales. Esto permite diseñar tratamientos más ajustados y, en muchos casos, optar por una vigilancia activa en lugar de una intervención inmediata.
Pese al éxito de la tecnología de vanguardia, los especialistas coinciden en que la clave sigue siendo la detección precoz. “Muchos hombres llegan a la consulta cuando ya hay síntomas avanzados, y eso reduce las posibilidades de curación”, insiste el Dr.Ortíz. Por ello, se recomienda iniciar las revisiones urológicas a partir de los 50 años, o desde los 45 si existen antecedentes familiares, con especial atención al PSA, es decir, un simple análisis de sangre.
La clínica urológica UROGY, situada en Sevilla, cuenta con tecnología de última generación tanto para el diagnóstico como para el tratamiento del cáncer de próstata y, además, le avala una larga trayectoria de éxito en intervenciones a pacientes con ésta patología. Confiar en un equipo de vanguardia no sólo da confianza sino que ofrece garantía de resultados médicos basados en la excelencia profesional.
