6 de mayo de 2025
6 de mayo de 2025
En Andalucía, cerca del 10% de las mujeres adultas sufre incontinencia urinaria y 1 de cada 4 puede padecer algún grado de prolapso de órganos pélvicos a lo largo de su vida. Sin embargo, muchas aún no consultan a un especialista, bien por desconocimiento, bien porque asumen que estos problemas son una consecuencia “normal” del envejecimiento, los partos o la menopausia.
Desde UROGY, clínica de urología integral con sede en Sevilla, insisten en un mensaje claro: estos síntomas no son normales y sí tienen solución. La incontinencia urinaria, la sensación de presión o dolor en la pelvis, o la caída de órganos como vejiga o útero, son patologías frecuentes que afectan seriamente la calidad de vida, pero que pueden abordarse de forma efectiva desde la urología especializada.
“Las mujeres no siempre saben que estos problemas se tratan desde la urología. A veces piensan que no tiene solución o que deben resignarse, cuando en realidad disponemos de técnicas muy eficaces para abordarlos”, explica el Dr. Antonio Ortiz, urólogo de UROGY y especialista en cirugía funcional del suelo pélvico.
Urología avanzada con enfoque femenino
Aunque tradicionalmente la urología ha estado asociada al paciente masculino, en UROGY se ha consolidado una línea de trabajo específica para el abordaje urológico integral de la mujer, especialmente en etapas como la menopausia o en casos de enfermedades complejas como la endometriosis con afectación urinaria.
“El tratamiento conjunto de estas enfermedades es fundamental porque sabemos lo importante que es no solo tratar el síntoma, sino cuidar la función y el bienestar general de la paciente”, apunta el Dr. Ortiz.
Con una Unidad de Suelo Pélvico propia y un equipo altamente especializado, la clínica ofrece tratamientos personalizados y tecnología mínimamente invasiva, incluyendo cirugía laparoscópica y láser urológico, con resultados clínicos excelentes y mínimas molestias postoperatorias. En solo dos años, más de 300 mujeres han sido tratadas con éxito mediante cirugía de suelo pélvico.
Este enfoque multidisciplinar y centrado en la paciente permite tratar desde la incontinencia leve hasta casos complejos de prolapso o síndrome genitourinario menopáusico. Además, UROGY destaca por ser una de las pocas clínicas privadas en Andalucía que combina diagnóstico urológico funcional, cirugía avanzada y atención emocional en un mismo entorno.
Escuchar para tratar
Para el equipo médico, liderado por especialistas en cirugía funcional del suelo pélvico, el primer paso es siempre escuchar. “Muchas pacientes llegan pensando que lo que les ocurre es algo sin importancia o sin solución. Nuestra labor empieza por desmitificar esos síntomas y explicar que, con el tratamiento adecuado, pueden recuperar su bienestar y su autonomía”, señalan desde el equipo.
El protocolo de atención incluye estudios urodinámicos, ecografías de suelo pélvico y exploraciones funcionales que permiten diseñar una estrategia terapéutica ajustada a cada caso, ya sea mediante cirugía, rehabilitación del suelo pélvico o tratamientos hormonales locales.
“En muchos casos, se opta por cirugía mínimamente invasiva para el prolapso del suelo pélvico, que permite recuperar la función anatómica y urinaria con una recuperación más rápida, menos dolor y excelentes resultados a largo plazo”, cuenta Ortíz.
En otras ocasiones, la intervención se dirige al tratamiento de la incontinencia urinaria femenina, un problema que afecta a mujeres de todas las edades y que puede resolverse con técnicas eficaces y poco agresivas. “La incontinencia no es un problema menor. Afecta a la autoestima, a las relaciones, a la vida social… y lo más importante es que puede tratarse”, asegura el Dr. Ortiz.
Más allá de tratar los síntomas, “el objetivo no es solo operar o aliviar el síntoma”, afirma el urólogo. “Lo más importante es que las mujeres sepan que no están solas y que tienen opciones. Nuestro trabajo como urólogos no es solo curar, es mejorar su calidad de vida y devolverles seguridad y bienestar en su día a día”, concluye el Dr. Ortiz.
